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1.5.11

Las Once Mil Vergas Textos Prohibidos

LAS ONCE MIL VERGAS TEXTO COMPLETO










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Las once mil vergas


Guillaume Apollinaire





Capítulo II

–Señorita, no he hecho más que veros por primera vez y, loco de amor, he sentido mis órganos genitales dirigirse hacia vuestra belleza soberana y me he enardecido como si hubiera bebido un vaso de raki. –¿Dónde? ¿Dónde? –Pongo mi fortuna y mi amor a vuestros pies. Si os tuviera en una cama, os probaría mi pasión veinte veces seguidas. ¡Que las once mil vírgenes o incluso que once mil vergas me castiguen si miento! –¡Y cómo! –Mis sentimientos no son falaces. No hablo así a todas las mujeres. No soy un calavera. –¡Tu hermana! Esta conversación se producía en el boule-vard Malesherbes, una mañana soleada. El mes de mayo hacía renacer la naturaleza y los gorriones parisinos piaban al amor en los árboles reverdecidos. Galantemente, el príncipe Mony sostenía esta conversación con una bonita y esbelta muchacha que, vestida con elegancia, bajaba hacia la Madeleine. Andaba tan deprisa que tenía dificultades para seguirla. De golpe ella se giró bruscamente y se desternilló de risa: –Acabaréis pronto; ahora no tengo tiempo. Voy a la calle Duphot a ver a una amiga, pero si estáis dispuesto a mantener a dos mujeres desesperadas por el lujo y por el amor, si en definitiva sois un hombre, por la fortuna y el poder copulativo, venid conmigo. El enderezó su bello talle exclamando: –Soy un príncipe rumano, hospodar hereditario. –Y yo –dijo ella– soy Culculine d'Ancóne, tengo diecinueve años, ya he vaciado los testículos de diez hombres excepcionales en las relaciones amorosas, y la bolsa de quince millonarios. Y charlando alegremente de diversas cosas fútiles o turbadoras, el príncipe y Culculine llegaron a la calle Duphot. Subieron en ascensor hasta el primer piso. –El príncipe Mony Vibescu... mi amiga Alexine Mangetout. Culculine hizo muy formalmente la presentación en un lujoso gabinete decorado con obscenas estampas japonesas. Las dos amigas se besaron intercambiándose las lenguas. Las dos eran altas, pero sin exageración. Culculine era morena, con ojos grises relucientes de picardía, y un lunar peloso adornaba la parte inferior de su mejilla izquierda. Su tez era mate, su sangre afluía bajo la piel, sus mejillas y su frente se arrugaban fácilmente testimoniando sus preocupaciones de dinero y de amor. Alexine era rubia, de ese color tirando a ceniza como no se ve más que en París. La clara coloración de su tez parecía transparente. Esta bella muchacha semejaba en su encantador deshabillé rosa, tan delicada y traviesa como una picara marquesa del siglo antepasado. Trabaron pronto amistad y Alexine que tuvo un amante rumano fue a buscar su fotografía a su dormitorio. El príncipe y Culculine la siguieron. Los dos se precipitaron sobre ella y, riendo, la desnudaron. Su peinador cayó, dejándola en una camisa de batista que dejaba ver un cuerpo encantador, regordete, lleno de hoyuelos en los mejores lugares. Mony y Culculine la derribaron sobre la cama y sacaron a la luz sus bellos pechos rosados, grandes y duros, a los que Mony chupó las puntas. Culculine se inclinó y, levantando la camisa, descubrió dos muslos redondos y grandes que se reunían bajo un gato rubio ceniciento como los cabellos. Alexine, lanzando grititos de voluptuosidad, puso sobre la cama sus piececitos dejando escapar unas chancletas que hicieron un ruido sordo al caer al suelo. Las piernas muy separadas, levantaba el culo bajo el lameteo de su amiga crispando sus manos alrededor del cuello de Mony. El resultado no tardó en producirse, sus muslos se apretaron, su pataleo se hizo más vivo, descargó diciendo: –Puercos, me excitáis, tenéis que satisfacerme. –¡Ha prometido hacerlo veinte veces! –dijo Culculine, y se desnudó. El príncipe hizo lo mismo. Quedaron desnudos al mismo tiempo, y mientras que Alexine, como desmayada, estaba tendida en la cama, pudieron admirar recíprocamente sus cuerpos. El voluminoso culo de Culculine se balanceaba deliciosamente debajo de su talle exquisito y los grandes testículos de Mony se hinchaban debajo de un enorme miembro del que Culculine se apoderó. –Méteselo –dijo–, después me lo harás a mí. El príncipe aproximó su miembro al coño entreabierto de Alexine que se estremeció ante esta proximidad: –¡Me matas! –gritó. Pero el miembro penetró hasta los testículos y volvió a salir para volver a entrar como un pistón. Culculine se metió en la cama y puso su gato negro encima de la boca de Alexine, mientras que Mony le lamía la puerta falsa. Alexine movía el culo como una endemoniada; puso un dedo en el agujero del culo de Mony, cuya erección aumentó bajo esta caricia. El puso sus manos debajo de las nalgas de Alexine que se crispaban con una fuerza increíble, apretando en el inflamado coño al enorme miembro que apenas podía menearse allí dentro. Pronto la agitación de los tres personajes fue extrema, su respiración se hizo jadeante. Alexine descargó tres veces, luego fue el turno de Culculine que desmontó inmediatamente para ir a mordisquear los testículos de Mony. Alexine se puso a gritar como una condenada y se retorció como una serpiente cuando Mony le soltó dentro del vientre su semen rumano. Culculine le arrancó inmediatamente del orificio y su boca fue a tomar el lugar del miembro para beber, a lengüetadas, el esperma que se derramaba en grandes borbotones. Alexine, entretanto, había tomado en la boca el miembro de Mony, que limpió cuidadosamente provocándole una nueva erección. Un instante después, el príncipe se precipitó sobre Culculine, pero su miembro permaneció en el umbral, cosquilleando el clítoris....






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Las once mil vergas de Guillaume Apollinaire Dos años después de la publicación de"Las 120 jornadas de Sodoma", Apollinaire Guillaume sacaba a la luz (anónimamente) su novela más extrema. Las once mil vergas o Los amores de un Hospodar (1907) es una novela pornográfica, transgresora y supuestamente cómica. Su crueldad es extrema, el humor negro es desagradable y nos abre un abanico de posibilidades sexuales de tono casi imposible. Los personajes son absurdamente lascivos y tan exóticos como sus nombres: Se narran las aventuras sexuales de Mony Vibescu (Mony = verga en rumano, Vibescu = pene-folla-culo), hospodar rumano (un gobernador provincial en el imperio Otomano) como el anithéroe, junto con la prostituta francesa Culculine d'Ancone (Culculine no necesita traducción d'Ancone = de encoñar) y una suerte de barbajanes que beben como cosacos, tragan como cavernícolas y cojen como spring-breakers....bueno, como spring breakers llenos de sangre, esperma, orines y mierda. Mony Vibescu está muy contento en Rumania siendo sodomizado por su abusivo amante, cuando decide vender todo y emigrar a París en busca de una vida menos ridícula. Se deshace de su título y desde ese momento se hace llamar "Príncipe". En París conoce a Culculine d'Ancone, una joven parisina con mucho kilometraje por delante, pero con apetecibles partes corporales por detrás y sicalípticas costumbres que habían dejado en la ruina a un buen grupo de hombres. Mony Vibescu, loco de pasión, le promete que si no puede poseerla 20 veces seguidas, que caiga sobre él la maldición de las Once mil vírgenes.......o mejor, de las Once mil vergas (verges por vierges). Así, Mony sella su destino. Mony va a casa de Culculine, donde los está esperando Alexine Mangetout, la loca amiga a quienes demuestra su poder económico y copulativo en una orgía sadomasoquista y antropófaga. Ellas compran un látigo a un cochero, quien se queda varado en la calle mientras ellos terminan su escena de flagelación. Llega la policía a quitar los caballos, y el cochero se une a la orgía. Por último la policía interviene en una escena sangrienta donde los participantes terminan en carne viva. y el carro junto con el caballo es llevado el depósito municipal (pedorreándose por el camino, para más efecto) Al otro día, Vibescu se masturba mientras lee en el periódico una noticia sobre una violación. Después de "una sesión" con la camarera, lo manda llamar Culculine a otra orgía, recordándole que no ha cumplido su promesa de hacerlo 20 veces seguidas. Se arman una orgía anal de proporciones bíblicas, con mierda y orines como diversión. Cuando están en la parte más sucia de la faena, entran dos ladrones que violan a las mujeres y obligan a flagelar a Mony hasta casi matarlo. Así, además de mierda, orines y semen, hay sangre por todos lados. Culculine termina 14 veces y el ladrón tres. Ya hacia el final del asalto, están ambos ladrones con Culculine, uno de perrito y otro por la boca, cuando le sobreviene un orgasmo tan intenso que se traban sus quijadas y corta el pene de uno de los ladrones. El otro ladrón lo mata y clava un cuchillo en el ano de Culculine antes de robar la casa y huir jurando venganza. Dos meses tardan en recuperarse, Mony busca a su atacante y lo contrata como ayudante. Su nombre es Cornaboeux y es un salvaje sin corazón. Toman un tren hacia Bucarest, conocen a una cantante y a su criada. Pronto ya están haciendo una orgía de "tipo trenecito". Las dos mujeres terminan asesinadas, una estrangulada entre las piernas de la otra, la estrella termina ahogada en mierda y destripada. Esta escena es la más fuerte del libro, ellos no se detienen porque ellas estén muertas, al contrario, toman sus intestinos y continúan la orgía. En el libro, cuando alguien llega al orgasmo, no tiene límites, mata, aprieta, destripa, ahoga. Cuando alguien muere, los hombres terminan erectos y eyaculando y las mujeres con sus orificios corporales apretando. En Bucarest asisten a un matrimonio entre dos niños, que terminan siendo objeto de toda clase de agresiones sexuales por parte de la secta política que llevaba a cabo la ceremonia. Aquí tenemos una especie de rito con mujeres lactantes siendo ordeñadas mientras las enculan, luego lo mezclan con orines y todos comulgan con ese bebistrajo. La orgía termina con diez ancianas siendo trepanadas por todos lados. Estalla la guerra Ruso-japonesa y Mony es nombrado teniente.....ante su gusto por la sangre, se va contento a la guerra a buscar nuevos culos. En varias ocasiones, Vibescu observa a altos mandos del ejército sodomizando muchachillos "para que se hagan hombres" Ya en el campo de batalla, continúan sus orgías sexuales, van a un burdel regenteado por un par de putos trasvestis que me son muy simpáticos. Los horrores de la guerra están por todos lados pero nadie parece darse cuenta, seleccionan a una negra y a una japonesa y comienza el meneo. La japonesa le cuenta su historia: cómo se había enamorado de un alemán que después de meses de maltrato, la vendió a un burdel. Mony queda conmovido (es la única vez que muestra rasgos humanos) Encuentran un alemán desvalijando cadáveres, lo enculan todos y luego lo empalan por el ano. Al descubrir que se trata del amante de la japonesa, la trae y la montan sobre el hombre torturado, quien muere "en el acto". Mony se acerca a la japonesa, aún abrazada al cuerpo de su amante empalado y le dispara. Lo envían a las líneas enemigas, donde encuentra a una enfermera bellísima que hacía sufrir a los soldados antes de matarlos, hacen el amor entre los cadáveres de la enfermería. Los japoneses los toman prisioneros. En el campamento de los japoneses, escucha más historias de horrores; se excita tanto que mata a la enfermera a golpes como si fuera un tambor, por lo que lo condenan a morir flagelado. Se confiesa, comulga y viola, desvirga, tortura y mata una niña de 12 años antes de presentarse al patíbulo. Allí, recibiría un vergajazo de cada hombre en el ejército japonés.....eran 11 mil. En el golpe número 10 mil muere, quedando al final como un montón de carne molida. Casualmente pasan por allí Alexine, Culculine y Cornaboeux, que lloran su muerte y le mandan hacer un monumento. Me ahorro los detalles de la orgía con niños, de la enculada colectiva, de la orgía con el general que encula al niño chino antes de cortarle la cabeza, el soldado que se cepilla a su yegua, la mujer que se abotonaba a su perro, la violación de la bebé por su padre, la mujer que metía sus manos en las heridas para ocasionar más dolor o las repetitivas escenas de flagelación. Mony se desembarazó rápidamente de sus ropas, luego el pene completamente erecto al aire, se abalanzó sobre las dos bacantes intentando separarlas. Pero sus manos resbalaban sobre los cuerpos húmedos y tersos que se escurrían como serpientes. Entonces, viendo que babeaban de voluptuosidad, y furioso al no poder compartirla, se puso a golpear con toda la mano el gran culo blanco que se encontraba a su alcance. Como esto parecía excitar considerablemente a la propietaria de ese gran culo, se puso a pegar con todas sus fuerzas, tan fuerte que venciendo el dolor a la voluptuosidad, la bella muchacha a la que había vuelto rosa el precioso culo blanco, se incorporó encolerizada diciendo: -Puerco, príncipe de los enculados, no nos molestes, no queremos tu abultado miembro. Ve a dar tu azúcar de cebada a Mira. Déjanos amarnos. ¿No es eso, Zulmé? -¡Sí! Tone -respondió la otra muchacha. El príncipe blandió su enorme miembro gritando: -¡Cómo, cochinas, todavía y siempre pasándoos la mano por entre las piernas! Luego agarrando a una de ellas, quiso besarle la boca. Era Tone, una bella morena cuyo cuerpo completamente blanco tenía, en los mejores lugares, unos preciosos lunares, que realzaban su blancura; su rostro era blanco también y un lunar en la mejilla izquierda hacía muy picante el semblante de esta graciosa muchacha. Su busto estaba adornado con dos soberbios pechos duros como el mármol, cercados de azul, coronados por unas fresas rosa suave, el de la derecha coquetamente manchado por un lunar colocado allí como una mosca, una mosca asesina. Mony Vibescu al agarrarla había pasado las manos bajo su voluminoso culo que parecía un hermoso melón que hubiera crecido al sol de medianoche, tan blanco y prieto era. Cada una de sus nalgas parecía haber sido tallada en un bloque de Carrara sin defecto alguno y los muslos que descendían debajo de ellas eran perfectamente redondos como las columnas de un templo griego. ¡Pero qué diferencia! Los muslos estaban tibios y las nalgas, frías, lo que es un síntoma de buena salud. La azotaina las había vuelto un poco rosadas, de tal modo que de esas nalgas se podría decir que estaban hechas de nata mezclada con frambuesas. Esta visión excitaba hasta el límite de la lujuria al pobre Vibescu. Su boca chupaba alternativamente los firmes pechos de Tone, o bien posándose sobre el cuello o sobre el hombro dejaba marca de sus chupadas. Sus manos sostenían firmemente ese prieto y opulento culo como si fuera una sandía dura y pulposa. Palpaba esas nalgas reales y había insinuado el índice en el agujero del culo que era de una estrechez que embriagaba. Su grueso miembro que crecía cada vez más iba a abrir brecha en un encantador coño coralino coronado por un toisón de un negro reluciente. Ella le gritaba en rumano: " ¡No, no me la meterás!" y al mismo tiempo pataleaba con sus preciosos muslos redondos y rollizos. El grueso miembro de Mony había tocado ya el húmedo reducto de Tone con su cabeza roja e inflamada. Ella pudo soltarse aún, pero al hacer este movimiento dejó escapar una ventosidad, no una ventosidad vulgar, sino una ventosidad de un sonido cristalino que le provocó una risa violenta y nerviosa. Su resistencia disminuyó, sus muslos se abrieron y el voluminoso aparato de Mony ya había escondido su cabeza en el reducto cuando Zulmé, la amiga de Tone y su colaboradora de masturbación, se apoderó bruscamente de los testítulos de Mony y, estrujándolos en su manecita, le causó tal dolor que el miembro humeante volvió a salir de su domicilio con gran contrariedad de Tone que ya empezaba a menear su gran culo debajo de su esbelta cintura Las once mil vergas es una obra de procacidad salvaje. Sí se alcanza a ver la comicidad, aunque yo en particular no entiendo bien el mensaje. Finalmente, los que dicen que saben nos explican que no se trata de una obra erótica y menos pornográfica, es una obra abstracta, cubista específicamente, donde se inventa una realidad y se le da un seguimiento. Se supone que la obra es un grito del salvajismo de la guerra, y de cómo el poder y la voluptuosidad son las fuerzas que mueven al mundo. El autor no es pacifista (peleó en la guerra), pero es un artista abstracto que pugnó por hacer del arte una oposición al realismo. Apollinaire fue investigador y lector del Marqués de Sade, lo admiraba porque para él era un artista vanguardista incomprendido en su época (y en cualquier época). Sade fué una influencia en ésta obra, que creo que está basada en La escuela del libertinaje (Las 120 jornadas de Sodoma), pero que la supera en salvajismo por ser parte de una narración completa y cruda, en lugar de una enumeración de los infiernos. El cubismo literario tiene una marca: la belleza de la frase, incorporando lenguaje cotidiano con un tono lírico. Apollinaire juega con elementos vanguardistas y con técnicas y concepciones estéticas del cubismo y del surrealismo Las violaciones no deben entenderse como violaciones, sino que son una alegoría a las agresiones políticas entre estados; los daños no son la sangre o la muerte, sino la cultura, la economía o la dignidad de los pueblos. Y podemos ver éste surrealismo en las proezas sexuales y acoples imposibles, en la comicidad del lenguaje de la obra. La obscenidad no debe entenderse como pornografía, sino como la corrupta utilización del cuerpo y las relaciones humanas. Las once mil vergas es un ensayo político-histórico novelado. La búsqueda de la satisfacción sexual y la ambición –de poder o de bienes- mueven al mundo. Ese es el mensaje de Apollinaire LAS ONCE MIL VERGAS OBRA COMPLETA ()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()()


Con la lectura de estos textos nos damos cuenta
de la magnífica capacidad de genios literarios.
Leer estaba prohibido, y los que tenian acceso
a la lectura, eran personas de altisimo nivel
cultural y económico.
Hoy podemos en un click acceder a miles de
textos por los que fueron condenados a morir
cientos de talentosos genios literarios, artistas,
personas que transmitian magistralmente vivencias
y modos de vivir que no debian ser muy ajenos a la realidad. Todo lo contrario.
Pero los prejuicios sociales los acallaban condenándolos con el peor de los castigos.


Me gustaria que disfruten de su lectura
y que nos situemos en ese periodo de la Humanidad
donde escribir ciertas palabras, era motivo de muerte.
Hoy la sociedad tomaria este texto como algo naif.


Los espero en un próximo TEXTO PROHIBIDO.

EroticaMonica


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