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6.5.11

Hedoné Diosa de la Lujuria Hedonismo


Voluptas
Amor y Psique de William-Adolphe Bouguereau.
Voluptas (‘placer’ en latín) es la hija de Cupido y Psique (alma).
Voluptas (voluptuosidad) era una de las tres Gracias en la mitología romana, junto con Cástitas (‘castidad’) y Pulchritudo (‘pulcritud’).
En la cultura griega, Voluptas era llamada Hedoné, hija de Eros y Psique. En el arte se la representa llevando un ramo de rosas rojas para anunciar a Venus.

Hedoné

Hedoné (en griego antiguo Ἡδονή) es un daimon o espíritu femenino de la mitología griega que representa el deseo sexual. Su nombre significa "placer" y en algunos lugares la consideraban la personificación de la lujuria.
Es hija de Eros y Psique. Los romanos la llamaban Voluptas. Su opuesto es Algos (el dolor).

Hedonismo
El hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda.
Las dos escuelas clásicas del hedonismo, formuladas en la Grecia antigua, son la escuela cirenaica y los epicúreos:
Escuela cirenaica: se plantea que los deseos personales se debían satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás. Esta teoría fue expuesta por un grupo llamado los cirenaicos.
Epicúreos: formulada por los epicúreos o hedonistas racionales, seguidores del filósofo Epicuro de Samos, quien vivió en Grecia entre el 341 y el 270 a.c. La doctrina que predicó Epicuro de Samos ha sido tergiversada a través de la historia, hasta el punto de que algunos lo toman como un libertino mientras que otros lo consideraron una faceta. Epicuro consideraba que la felicidad consiste en vivir en continuo placer, porque para muchas personas el placer es concebido como algo que excita los sentidos. Epicuro consideró que no todas las formas de placer se refieren a lo anterior, pues lo que excita los sentidos son los placeres sensuales. Existen otras formas de placer que según él se refieren a la ausencia de dolor o de cualquier tipo de aflicción. También afirmó que ningún placer es malo en sí, sólo que los medios para buscarlo pueden ser el inconveniente, el riesgo o el error.
Existen escritos de Epicuro y de sus seguidores que nos muestran sus doctrinas: entre los deseos, algunos son naturales y necesarios, algunos naturales y no necesarios y otros ni naturales ni necesarios, sólo consagrados a la opinión vana. La disposición que tengamos hacia cada uno de estos casos determina nuestra aptitud para ser felices o no.
Dentro de los deseos naturales y necesarios encontramos las necesidades básicas físicas, como el alimentarse, calmar la sed, el abrigo y el sentido de seguridad.
Dentro de la clase de naturales e innecesarios están , la conversación amena, la gratificación sexual, las artes, etc.
Dentro de los placeres innaturales e innecesarios están la fama, el poder político, el prestigio, etc.
Epicuro formuló algunas recomendaciones entorno a todas estas categorías de deseos así:
Debemos satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma más económica posible.
Podemos perseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción de nuestro corazón, no más allá.
No debemos arriesgar la salud, la amistad, la economía en la búsqueda de satisfacer un deseo innecesario, pues esto sólo conduce a un sufrimiento futuro
Hay que evitar por completo los deseos innaturales innecesarios pues el placer o satisfacción que éstos producen es efímero.
La filosofía epicúrea ganó un gran número de adeptos. Fue una importante escuela de pensamiento que perduró durante siete siglos después de la muerte de su creador. Hacia la Edad Media decayó y fueron destruidos muchos de sus escritos. Sin embargo hoy existen remanentes de esta doctrina que han sido compilados y difundidos por el mundo.
Los epicúreos sostenían que el placer verdadero es alcanzable tan solo por la razón. Hacían hincapié en la virtudes del dominio de sí mismo y de la prudencia. En los siglos XVIII y XIX los filósofos británicos Jeremy Bentham, James Mill y John Stuart Mill hicieron la propuesta de una doctrina universal más conocida como utilitarismo. Según esta teoría el comportamiento humano debe tener como criterio final el bien social. Hay que guiarse moralmente buscando todo aquello que proporciona y favorece el bienestar de un mayor número de personas.
Después de analizar el documento sobre el hedonismo hemos llegado a las siguientes conclusiones :
Todos los seres humanos hemos nacido con la posibilidad de experimentar placer.
El placer no es bueno, ni malo, simplemente existe.
Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega.
Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio.
El placer no es solamente la gratificación sensual o sexual como piensan la mayoría de las personas.
Hay placeres tan simples y deliciosos como comerse un pedazo de tarta, o mirar la última alineación planetaria.
Existen placeres que a la postre traen infelicidad, insatisfacción o contratiempos, por ejemplo la popularidad o la fama.
El mayor placer para el género humano debe girar entorno del servicio de los demás.
Si aprendemos a distinguir verdaderamente lo que es placer, podremos vivir muchos momentos de felicidad.
Contenido
1 Las escuelas clásicas del hedonismo
2 Hedonismos
3 Hedonismo contemporáneo
4 Opositores y sus puntos de vista
5 Referencias
6 Enlaces externos
[editar]Las escuelas clásicas del hedonismo

Las dos escuelas convergen en el detestar la superstición y la religión y basar la conducta y el juicio mediante la experiencia y la razón. Así anticipan las posiciones del humanismo y del iluminismo posteriores. De todas formas, difieren en lo siguiente:
La escuela cirenaica (siglos IV y III a. C.) fue fundada por Aristipo de Cirene, fue una de las más antiguas escuelas socráticas y enfatizaba sólo un lado de las enseñanzas de Sócrates. Tomando la afirmación de Sócrates de que la felicidad es uno de los fines de la acción moral, Aristipo mantenía que el placer era el bien superior. Él decía que las gratificaciones corpóreas , las cuales el consideraba intensas, eran preferibles a las mentales. Ellos también negaban que debamos posponer la gratificación inmediata para la ganancia a largo plazo. En este respecto ellos difieren de los epicureistas.
El epicureísmo identificaba al placer con la tranquilidad y enfatizaba la reducción del deseo sobre la adquisición inmediata del placer. En esta forma, el epicureísmo escapa a la objeción precedente: mientras el placer y el bien mayor son de hecho lo mismo, Epicuro argumentaba que el placer más alto consiste de una vida simple, moderada, que se vive con amigos en discusión filosófica. Él enfatizaba que no era bueno hacer algo que a uno le haga sentir bien si, cuando se lo experimentaba, uno después denigraría las experiencias posteriores y éstas no le harían sentirse bien. Así mismo afirmaba que a veces por tener placeres momentáneos intensos se sacrifica el bienestar posterior. En tanto él entendía por placer la ausencia de dolor.
Hedonismos

Dentro del hedonismo en sentido estricto se pueden distinguir dos formas del mismo, de acuerdo con los dos significados que tiene el término placer. Éste designa al placer sensible o inferior, y al placer espiritual o superior. En consecuencia, habrá dos formas de hedonismo, llamadas hedonismo absoluto y hedonismo mitigado, o eudemonismo.
Por lo que se refiere al hedonismo psicológico, son varias las doctrinas existentes según la determinación temporal del placer. La teoría del placer de los fines o "hedonismo psicológico del futuro" sostiene que el placer personal es el único fin último de una persona.
El hedonismo no consiste en afirmar que el placer es un bien, ya que dicha afirmación ha sido admitida por otras muchas doctrinas éticas muy alejadas del hedonismo, sino en considerar que el placer es el único y supremo bien.
El término hedonismo puede tomarse en dos sentidos, lato y estricto. En el primero, hedonismo sería una teoría ética de gran amplitud en la que la palabra placer tendría un significado muy extenso, abarcando tanto el placer como la utilidad; en este sentido se encuadraría dentro del hedonismo el utilitarismo. En un sentido más restringido, el hedonismo se diferencia del utilitarismo, fundamentalmente, porque el primero cifra el bien en el placer individual, mientras que el segundo afirma como bien sumo el placer, el bienestar y la utilidad sociales; el hedonismo tiene carácter individualista, el utilitarismo es de índole socialista (en el sentido etimológico de la palabra). El punto de vista que sostiene que la satisfacción humana se encuentra en la búsqueda y posesión del placer material y físico.
El hedonismo radical sostiene que todos los placeres físicos deben ser satisfechos sin ninguna restricción, mientras que el hedonismo moderado afirma que las actividades placenteras deben ser moderadas, para que así aumente el placer. En ambos casos el placer es la principal motivación del comportamiento.
Hedonismo contemporáneo

Dentro de la filosofía contemporánea se destaca la figura de Michel Onfray como abierto proponente del hedonismo. Él manifiesta en una entrevista que "Se cree que el hedonista es aquel que hace el elogio de la propiedad, de la riqueza, del tener, que es un consumidor. Eso es un hedonismo vulgar que propicia la sociedad. Yo propongo un hedonismo filosófico que es en gran medida lo contrario, del ser en vez del tener, que no pasa por el dinero, pero sí por una modificación del comportamiento. Lograr una presencia real en el mundo, y disfrutar jubilosamente de la existencia: oler mejor, gustar, escuchar mejor, no estar enojado con el cuerpo y considerar las pasiones y pulsiones como amigos y no como adversarios."1
Otra figura destacable en defensa de este plantamiento hedonista es la escritora Valérie Tasso. Su libro Antimanual de sexo intenta abordar desde esta perspectiva el fenómeno de la sexualidad humana con declaraciones como la siguiente: "El hedonismo es una actitud ante la vida. Es una filosofía vital que prima al instante sobre el devenir, que reivindica la valentía sobre el miedo, que respeta la materialidad y cuestiona el espíritu, que gestiona lo que sucede sin despreciarse por lo que nunca sucedió, que aprecia la lógica de la vida y cuestiona la lógica de la muerte, que sabe que lo suficiente es suficiente, que busca el placer donde está, no donde se busca, que hace de su cuerpo su aliado y no su prisión, que desea sin que lo esclavice su deseo, que emplea su tiempo más que su dinero[...] El hedonista ejerce el difícil arte de establecer la paz consigo mismo."2
[editar]Opositores y sus puntos de vista

La fé católica se opone al hedonismo porque, según aquélla, mina los valores y virtudes de sus dogmas precursores del eudemonismo espiritual.
El hedonismo es considerado por muchas religiones una actitud carente de moral, no porque aprecie algún placer, sino porque lo antepone a las exigencias del amor a Dios y al prójimo. Para ellos es una actitud egocéntrica que incapacita al sujeto para relacionarse con otros a menos que sea para explotarlos y satisfacer su afán de placer.
La Psicología positiva, basada en investigaciones científicas de psicológica cognoscitiva, ha pensado muchas veces que sustentar la felicidad en la búsqueda del placer, "la vida placentera", conlleva a un mayor índice de insatisfacción. La búsqueda de una Felicidad Auténtica, como indica el psicólogo Martin E. P. Seligman, implica poner un mayor enfoque en el compromiso y el significado. La vida comprometida está basada en gratificaciones que no pueden ser adquiridas por atajos, como aprender un oficio, deporte, etc.; se busca el flujo, que es el balance del reto con la habilidad. Por otra parte, la vida significativa son las acciones y creencias basadas en algo mayor a nuestro ego, acciones motivadas por un bien común, etc. Se ha dicho que aquellos que basan su felicidad en la vida comprometida y la vida significativa cuentan con un índice de mayor satisfacción en la vida. La "felicidad auténtica" es un concepto superior al simple hecho de estar fuera de dolor, sentir placer, o no sufrir enfermedades psicológicas.
Estos datos, sin embargo, no son científicos, sino mas bien ideales. Mientras que la mayoría de neurocientíficos cree que nuestro cerebro posee un sistema de "castigo-recompensa", en el que algo que beneficiaría a nuestros antepasados (comida, pertenecer a un grupo, tener sexo, etc.) hacen liberar endorfinas, las hormonas del placer: lo que haría que los hedonistas tengan la razón. Aunque se advierte que algunas partes de las teorías hedonistas puedan ser morales y no precisamente abordan un tema objetivo.


EL ESTILO DE VIDA HEDONISTA

EL ESTILO DE VIDA HEDONISTA


No creo que hallamos venido al planeta para sufrir ni ha exaltar el dolor como una forma de expiación.

Pienso que podríamos pasarla psicológicamente mejor, si seguimos algunos preceptos para darnos gusto sin sentir culpa. Es cuestión de tener una actitud abierta a las posibilidades que la vida nos brinda, tomarlas y hacerlas nuestras, expropiarlas.

Para comenzar a modificar ciertos hábitos insanos promotores de sufrimiento y estrés, hay que desarrollar comportamientos orientados a crear y potenciar nuevos reforzadores, romper la autoperpetuación y crear un ambiente motivacional menos negativo; salir del nicho y darse gusto. Vemos cuatro opciones.

1. Sacar tiempo para el disfrute. Los momentos de descanso, la recreación y las vacaciones no son un "desperdicio de tiempo", sino una inversión para la salud mental. No posterguemos tanto la satisfacción esperando el día: la autoestima es para todos los días. No hagamos de la responsabilidad una obligación extenuante y dogmática; es mejor echarle una pizca de diversión.

2. Decidir darse gusto La búsqueda del placer es una condición del ser humano. Forma parte de nosotros como algo natural. No es algo malo y sucio, primitivo y sórdido. Ser hedonista no es promulgar la vagancia, la irresponsabilidad o los vicios que afecten la salud. Es vivir intensamente y ejercer el derecho a sentirnos bien, vibrar con las cosas que nos gustan y exaltar un poco más la sensibilidad. A veces, irracionalmente, pensamos que no merecemos la alegría y que la actitud ascética es necesaria para crecer como ser humano, y nada hay más falso. Intentar estar bien es una responsabilidad vital ineludible.

3. Explorar, buscar, indagar. Si la fe mueve montañas, la curiosidad mueve al universo. No hay bienestar psicológico sin curiosidad, por eso, cuando le quitamos alas a la capacidad de fisgonear, de indagar y escudriñar el ambiente externo e interno, perdemos el motor. El hedonista responsable es un incansable investigador de lo increíble y lo prodigioso (que no necesariamente debe ser un récord Guinnes); tiene muy claro que lo inaudito puede estar en la gente más sencilla y en las cosas aparentemente más simples. Los aspectos placenteros de la realidad están a la espera para que los aprovechemos, no hagamos como las personas encapsuladas que se asfixian a sí mismas.

4. No racionalizar tanto las emociones agradables. No me refiero a subestimar la importancia del pensamiento, de hecho, la manera de pensar tiene influencia sobre el tono afectivo. El problema ocurre cuando sobrestimamos la razón. Si intentamos racionalizar más de la cuenta los sentimientos, obstaculizamos su fluidez, los inhibimos, les quitamos su valor funcional. En nuestra cultura, el culto al análisis es tanto que no somos capaces de oír, mirar o tocar, "sin pensar". Hay una tendencia clara a "ubicar" la emoción en categorías conceptuales, juicios de valor y opiniones. Cuando estemos bien y contentos, no nos enfrasquemos tanto en los por qué. Si no es dañino para uno ni para los demás, simplemente aceptemos el disfrute con agradecimiento.

El estilo de vida hedonista inteligente, donde el placer sano se incluye como un aspecto vital de lo cotidiano, crea inmunidad psicológica. Las defensas se incrementan, las endorfinas se activan, la piel mejora, el pelo brilla más, la gastritis molesta menos, el humor se convierte en "buen humor", el sexo se exacerba más y la mirada se hace más vasta y profunda.

Cada día por la mañana, cuando abramos los ojos y veamos la inmensidad del día que nos espera, no nos quedemos con el sombrío pronóstico de la amargura anticipada. Es mejor hacer un pacto con el lado derecho del corazón, estimular un poco la taquicardia, y decir: Hoy voy a tratar de aprovechar cada minuto agradable, lo voy a degustar con la avidez de quien devora el último sorbo de alegría, hoy me voy a recostar descaradamente en las buenas y no en las malas. Eso es hedonismo.

http://www.isabelsalama.com/El%20estilo%20de%20vida%20hedonista.htm



Manifiesto de la Internacional Hedonista
La Internacional Hedonista
¡quiere alegría, placer, goce y libre albedrío para todos los seres humanos!
no ve el hedonismo como el motor de una estúpida sociedad de divertimento, sino como una oportunidad de mejorar la situación actual.
no es una organización, sino una idea, cuya interpretación depende de cada uno. Cada persona es responsable de sus actos. Los hedonistas y las hedonistas se unen en diferentes alianzas para realizar acciones con o sin un objetivo específico.
reconoce que los caminos hacia una vida feliz son largos y tortuosos. No existe una única fórmula mágica, sino muchas. Las ideas nacen en todas partes. No hay una ideología, ningún plan maestro, ninguna presidenta sabia, ningún líder, sino un proceso de concienciación en el que cada persona podrá contribuir con sus ideas y actitudes.
no sabe cómo conseguir estos fines, sabe sólo que algo tiene que cambiar para conseguir la libertad y el placer.
está convencida de que la política y el activismo pueden ser divertidos. Donde empieza la jerarquía, se acaba la diversión. Donde se acaba la diversión, empieza la jerarquía.
está convencida de querer vivir en un mundo en el que las altas tecnologías permitan a todos los seres humanos vivir sin obligaciones laborales ni explotación, entregados a las artes y a otras cosas agradables.
confía en la colaboración y libre asociación de individuos en igualdad de derechos.
reconoce que también los pequeños acercamientos a los fines hedonistas conllevan a una mejora de la situación inicial. Amplían las posibilidades de resolver futuros conflictos.
crea zonas y situaciones hedonistas temporales en las que pone en práctica sus ideas y fines.
espera que a pesar de todos estos conflictos se produzca una autoreflexión irónica. Sólo esta nos protegerá de llegar a creernos demasiado importantes.
toma los colores: rosa, negro, dorado, plateado, blanco.
¡quiere una convivencia agradable, anarquía, las ideas de Epicúreo, alegría variopinta, sensualidad, desenfreno, amistad, justicia, tolerancia, libertad sexual, paz, acceso libre a la información, arte, una vida cosmopolita, un mundo sin fronteras ni discriminación y todas esas cosas bonitas que, lo peor no es que no existan, sino que existan sólo para algunos.
¡quiere alegría, libertad, todo!
Hay suficiente espacio para todas las ideas: ¡haced lo que queráis, no lo que debáis!

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