Bienvenidos! Te invito a compartir un buen momento juntos. Si te gusta disfrutar del sexo, quedate en SEXOTLON! Gracias por tus mensajes y comentarios X. Bexxxos. EroticaMónica

15.6.12

FLUFFER obreras del cine porno

Secretos laborales
Las FLUFFERS, obreras del cine XXX
Está por empezar un "gang bang" (derecha): todos para una y una para todos. Este estilo ya es considerado un subgénero XXX.

La pornstar espera mientras las fluffers incitan. Todas viven de sus manos. La mayoría de sus bocas. Y las menos de sus sexos. Están en el estudio de filmación pero no aparecen en cámara. Tocan, acarician, besan. Gracias a ellas los actores entran en escena mejor predispuestos a penetrar a la estrella de turno.

La curiosidad por saber o por ver algo del cine para adultos ya viene instalado en nosotros y hay algunos hechos que —aún a los que suponemos saber todo sobre el tema— logran sorprendernos.

Por ejemplo, las "fluffers" (del inglés: tanteadora, manoseadora) o "fluffer girls" son unas talentosas y afanosas jóvenes cuya tarea consiste en preparar, poner en clima o dejar listos a los actores porno antes de que entren a escena con la actriz de turno.

Por lo general, puede ser una figura del pasado. Existe una leyenda que dice que hubo una época en que los estudios del cine XXX estaban plagados de ágiles lenguas y dedos que se ocupaban de mantener en pie de guerra los sexos de los actores que aparecían en pantalla. Ahora estas chicas son una especie en extinción que se revitalizó con la filmación de los "gang bang" (las películas en las que una mujer satisface sexualmente a más de cinco hombres simultánea o sucesivamente). "Son mujeres que pertenecen al ambiente, pero al escalón más bajo del mundillo del sexo" explica el director John T. Bone, quien las volvió a la actividad.

Houston es una estrella del cine para adultos que mantiene el récord mundial con seiscientos veinte hombres en un gang bang. La tarea que dio origen a su marca hubiese sido más difícil de no haber sido por la inestimable asistencia de unas doce fluffers.

"Ser una fluffer es lograr la oportunidad de que el nombre de la aspirante a actriz aparezca en los créditos del film y de la caja del video —explica la siliconada Houston, además de asegurar que no recomienda esa forma para acceder al negocio-; yo comencé como una actriz contratada y nunca tuve que trabajar de esa manera. Si elegís ser una fluffer para ser conocida en el ambiente allá vos, pero eso no te va a asegurar filmar una escena" sentencia la rubia platinada.

Rara resistencia y mucha, pero mucha convicción la de Annabel Chong (arriba), quien tuvo a 251 hombres en un solo día.

Un día de trabajo

Cuando la fluffer Keri Downs hizo su entrada en el caos que fue la filmación de "251 hombres para ella" —el gang bang de Annabel Chong— saludó a varios hombres expectantes y dijo: "Hoy me toca ‘tantear’…, así le decimos a ponerlos en disposición de poder actuar". Cuando algún novato le preguntó si también lo iban a hacer con ella, Keri se atajó con vehemencia: "¡Ni lo sueñes! Yo sólo te voy a manosear lo suficiente para ponerte un condón y que estés listo para hacérselo a ella (por la Chong)". Champagne es otra fluffer de ese film. Flaca, morocha y con una risita tonta, aclara que en su contrato no figura ninguna cláusula que diga que sólo es una "tarea manual", pero sí fija un límite cuando alguien pretende pasar más allá del sexo oral.

Si bien pareciera que las fluffers están volviendo a imponerse en la industria, su mejor época fue en los ‘70 —la edad de oro del cine porno—, antes que la industria se convirtiera en una meritocracia igual a otros tantos segmentos de la economía norteamericana.

Famosos y el trabajo sucio

El actor Sasha Gabor, veterano de este tipo de películas grupales, incluida "Houston 500", asegura que no necesita ni desea fluffers porque la única cosa que ellas quieren hacer es sexo oral. Luego agrega que en realidad depende de la chica: "Yo estaba con Lori Holmes, con quien había tenido sexo antes, y le pregunté si estaba bien si jugaba con su sexo unos segundos, ella no tuvo problemas y enseguida tuve una erección". Lori, última esposa de la leyenda del cine porno John Holmes, trabajó como encargada de fluffers en el gang bang de Houston.

La oriental Annabel Chong fue, antes de "rebelarse" contra la industria, una actriz ignota que hizo el primer gang bang masivo "atendiendo" a doscientos cincuenta y un hombres. "Nosotros teníamos cuatro o cinco fluffers y la mayoría vinieron por agencia" recuerda la Chong.

Otra leyenda viviente del ambiente, la actriz Sharon Mitchell —actual directora ejecutiva de un centro de salud para la gente de la industria del cine XXX, en la que se realizan mensualmente tests a unos quinientos actores y actrices porno y trabajadores del sexo para la detección de enfermedades de transmisión sexual—, prefiere discutir los riesgos que corren las fluffers. "Además del sida hay muchas cosas que se pueden contagiar, ya que ellas usan las manos y la boca; puede haber gonorrea de la garganta; en fin, depende qué tan lejos vaya la chica. Ellas generalmente hacen sólo sexo oral, pero hay casos en que hacen todo lo que les piden" explica la ex mujer terrible del porno. Respecto al oficio en sí, Sharon explica que "hay dos clases de chicas que se hacen fluffers, una es la ‘puta de corazón’, la que te dice ‘cuando quieras, donde quieras’; la otra se mueve sólo por dinero y no piensa en la fama o en el sexo".

Fluffers al abordaje. Son las preliminares de una filmación, cuando se convierten en "imprescindibles". A la derecha Keri Downs, favorita de actores, directores y anexos.

Fuente

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada